Me adapté como pude, con las tres o cuatro palabras que sabía de inglés y dos palabras básicas en alemán. Pero eso me obligó a aprender idiomas rápidamente. Había que comunicarse, estudiar y trabajar. No creo que sea una persona especialmente talentosa para los idiomas, pero mi necesidad era tal que tenía que aprender rápidamente; era aprender o morir (risas). La necesidad hizo que aprendiera muy rápido alemán. Yo tengo una manera de ser un poco disruptiva. Dejé mis estudios de Medicina, que me garantizaban una buena vida profesional, para irme a Europa un poco a la aventura. Y así comencé a estudiar idiomas. En cuatro meses ya podía comunicarme. Y llegué a la facultad más importante de Europa de lenguas modernas, que es en Alemania, la Universidad de Maguncia, donde estudié Lingüística Aplicada.