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Una estrella de Netflix consagrada al carbón

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Doña Pochita
DOÑA POCHITA

Av. Ignacio Merino 2316, Lince.

Sabor ★★★     Experiencia ★★★     Autenticidad ★★★

 

DOÑA POCHITA

En el minuto 16.20 del episodio que la serie Street Food: Latinoamérica de Netflix dedica a Lima, Rosana Espíritu aparece domando el fuego. Filetea en trozos el corazón, los ensarta en palitos, barniza de aderezo cada uno con su brocha de panca. El escenario es la cuadra 23 de la avenida Ignacio Merino, en Lince, el bastión anticuchero que forjó la leyenda de Doña Pochita desde 1997. Fue allí que rindió ante su parrilla a Gastón Acurio y donde su fama trascendió hasta los productores de la plataforma de streaming. Pero arreció la pandemia y abrió un camino que retrata lo que ha sido su vida: lucha, fe en el dominio del carbón, resistencia

Nació en Jauja y a los 15 años Pochita tuvo a su primer hijo. En casa de su suegra, una respetada carnicera jaujina, el corazón saltado o en bistec eran platos habituales. Ella fue quien la animó a probar si tenía talento en las brasas. “Y así como jugando hicimos anticuchos, comenzamos a venderlos en una esquinita”, recuerda. Aquel rincón sería la escuela donde cuajó su oficio, sin más receta que la práctica y el cariño. En 1990 migró a Lima. Tenía 30 años y a su tercer hijo recién nacido. Sufrió maltratos, apostó por la venta de desayunos y menús, pero no hallaba solidez. El secreto estaba en sus manos y lo supo recién cuando decidió retomar la parrilla. Para fines de los 90, el puesto que instaló junto a su casa ardía con el alboroto de fieles. Así llegaron las visitas de Gastón Acurio, los convites a diversas ferias gastronómicas y su consagración en Netflix.

Doña Pochita logró habilitar una anticuchería de barra abierta en su vivienda. El brote del COVID-19, no obstante, la obligó a cerrar y atender a cuentagotas. Cuando pensaba en nuevos giros para reinventarse, se levantaron las restricciones y su sazón volvió a salvarla. Hoy cada corte jugoso flanqueado de rachi y pancita justifica su historia. Es cátedra pura.

 

Atención: de lunes a sábado de 4 p.m. a 11 p.m. 

Valor diferencial: además de su excelsa sazón parrillera, Pochita ofrece humitas, picarones, mazamorra, marcianos, champú limeño y pancitos de Jauja. 

Anticucho (dos palitos, choclo y papas): S/32. Combo anticuchero: S/45 

Otros platos recomendados: combo pollero, choncholí de res, rachi de res. 

No hay reservas ni pedidos por adelantado: todo es presencial. 

Formas de pago: efectivo, Yape y Plin. 

Redes: 

Ig: @anticucheriadonapochita 

TikTok: @donapochitaanticucheria 

Fb: Anticuchería Doña Pochita

 

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