Remar hacia la misma dirección
El futuro del Perú dependerá de la capacidad de alinear esfuerzos. Emprendimiento social, tecnología, crecimiento inclusivo y valores compartidos aparecen como claves para construir un país más unido.
El futuro del Perú es el que nosotros, peruanas y peruanos, decidamos construir. No es algo que mágicamente se delinea, sino que es algo que es consecuencia directa de nuestras acciones, de nuestra actitud, del ímpetu que le pongamos a las cosas, de nuestra unión. Ese futuro está en lo que nosotros decidamos que queremos.
Creo que estamos entrando en un momento en el que empieza a haber un poco más de alineamiento y unión hacia una visión país conjunta que nos permita salir a adelante y ser un país que pueda darle, realmente, igualdad de oportunidades y mejores oportunidades a todas las personas.
El emprendimiento social tiene un rol importante a jugar, porque los emprendedores sociales somos un sector de la población que ve problemáticas y estamos dispuestos a resolverlas. Creo que tenemos la mentalidad, la agilidad y la libertad para probar en pequeño, para intentar resolver, para crear distintos caminos, para ir encontrando soluciones. Son habilidades que muchas veces el Estado no puede tener, porque tiene unos planes muchos más estructurados y tiene mucha menos agilidad para innovar; y eso de por sí no está mal, pero es necesario colaborar y ver cómo logramos que las soluciones que los emprendedores sociales vamos descubriendo y creando puedan ser luego escaladas en colaboración por corporativos, por el Estado, por jugadores más grandes que puedan realmente empezar a escalar y en conjunto ir moviendo la aguja. Y así remar en la misma dirección.
Pero somos un país fracturado. ¿Cómo nos reconciliamos? Hay que volver a las bases: como uno lo hace en las organizaciones empresariales, en las organizaciones sociales, incluso en las propias familias y a nivel individual, eso mismo tenemos que hacer como país. Y las bases tienen que ver con entender cuáles son nuestros valores compartidos, cuáles son esas creencias profundas que tenemos como sociedad, cómo las construimos y las desarrollamos. Valores y principios que queremos que nos definan como país y sociedad. Y luego, cómo trazamos una visión norte a futuro, que nos alinee a todos, cada uno desde su lugar, a trabajar en esa dirección.
Siempre pienso que los valores y principios, las aspiraciones y la cultura son elementos absolutamente fundamentales para que una empresa o cualquier organización funcionen. Y creo que necesitamos construir lo mismo a nivel país, con lo complejo que eso es, por supuesto. Cómo realmente podemos, desde los distintos lugares y desde nuestra diversidad, construir esos valores compartidos y esa aspiración país que nos den un marco en el que todos nos podamos mover en los próximos años hacia la misma dirección.
En ese sentido, los emprendedores tienen una resiliencia muy grande, que tienen una capacidad de aprender, de pivotear, de girar de timón cuando sea necesario y de ver los fracasos como una oportunidad de crecimiento. Hay un montón de caídas, pero cada caída, a pesar de que siempre duele, es realmente una oportunidad de aprendizaje y de hacer las cosas mejor en la siguiente vez.
El acceso a la tecnología es fundamental. Estamos en un momento donde la tecnología ya ha permeado en todos los aspectos de nuestra vida y creo que puede ser una palanca muy relevante para impulsar la productividad en el país, para impulsar el acceso a oportunidades, para acelerar la propagación del conocimiento. Es un momento en el que no podemos quedarnos atrás. A veces se siente difícil porque tenemos tantos problemas, y pensar en cómo ponemos la tecnología al centro no parece prioritario, pero yo creo que sí lo es. Es justamente esa mirada de apalancar lo que hoy existe, que no tiene precedentes, y usarlo para acelerar la solución de todos esos problemas que tenemos. Dar un salto. Y creo que las tecnologías que tenemos hoy y la inteligencia artificial son la oportunidad para eso si las usamos estratégicamente.
Yo creo que el Perú ha tenido varias caídas bien profundas en los últimos años y necesitamos aprender de esas caídas para hacerlo mejor esta vez. Es una lección de resiliencia, de mentalidad, de crecimiento y de apertura y reflexión para aprender de nuestros errores y hacerlo mejor.
Para crecer como país, el crecimiento económico es el eslabón que abre las puertas a todo lo demás, porque de eso depende la generación de empleo, que es el motor que les permite a las familias no solo ser productivas y aportar a la sociedad, sino también tener la oportunidad de proveer una mejor circunstancia y mejores oportunidades para sus hijos y los que vengan después. Tenemos que alinearnos en ese norte, recuperar el crecimiento y que sea esta vez mucho más inclusivo de lo que ha sido antes, que llegue a todos, que lo aprovechemos para sentar las bases que van a permitir que sea sostenible. Eso tiene que ver con fortalecer la institucionalidad del país y, a la vez, con invertir en los pilares fundamentales de progreso: el cuidado de la primera infancia, la educación y la salud.
