"Más del 85% de nuestros envases son retornables o tienen un alto porcentaje de material reciclado”
Para Backus la sostenibilidad no es parte del negocio, sino el negocio en sí. Y dentro de la sostenibilidad tiene muchas palancas que la fomentan, una de ellas tiene el foco en la economía circular. Para adentrarnos en este tema que genera incentivos y ecosistemas para incrementar la retornabilidad de sus envases y aumentar el contenido reciclado en los mismos conversamos con Jean Carlo Martínez, director de Sostenibilidad y Compras de la empresa líder del mercado cervecero peruano.
En cuanto a economía circular, ¿qué diferencia a Backus de las otras empresas?
A nosotros más que contar historias nos gusta hablar de los resultados, que al final hablan por todo el trabajo que está detrás. Un primer punto que nos enorgullece es que más del 85% de nuestros envases son retornables o tienen un alto porcentaje de material reciclado. Ese 85% tiene esa potencia en torno a la economía circular. Lo segundo es que tenemos el privilegio de tener un impacto profundo a nivel nacional. Eso es algo que nos distingue muchísimo porque tenemos la suerte de estar en cada rincón del país y llevar ese impacto. Uno de los frentes que tenemos es “Botella a botella”, en Lima. Tenemos como partner relevante a Sinba, con quien desplegamos todas las estrategias para comprar botellas que retornen al sistema. También tenemos algunas iniciativas parecidas en Arequipa, con la asociación Mujeres Ecosolidarias. Como empresa privada favorecemos este ecosistema para que ellas se empoderen, se capaciten, nos vendan las botellas y crezcan económicamente.
¿Qué tan complejo es mover la operación de Backus hacia modelos cada vez más circulares?
Es bastante complejo, pero al mismo tiempo emocionante porque nos gustan los retos grandes. Desde el 2023 a la fecha hemos logrado retornar cerca de 1.8 millones de botellas al sistema. Si las pones una tras otra, haces un camino que llega hasta Nazca, más o menos 400 km. Pero aún no es suficiente en relación a todas las botellas que están ahí afuera, que son cerca de 50 millones. Y la dificultad es que no están focalizadas en un lugar en particular, sino que están alrededor de todo el territorio nacional. Somos una parte fundamental en todo este encadenamiento de ecosistemas y ahí es donde buscamos incluso al gobierno, asociaciones, empresas. En la articulación de estos modelos y proyectos a escala nacional es donde logramos generar el impacto que hoy estamos logrando. Hay mucho camino por recorrer.
¿Qué tan importante es trabajar en un modelo colaborativo?
Es fundamental. Además de los esfuerzos que hacemos alrededor de la retornabilidad de la botella, también lo hacemos alrededor del contenido reciclable de estas. Nos asociamos con recicladores, empresas, asociaciones para ir tras ese mercado de botella que es aparentemente inservible. Y en ese esfuerzo no podemos solos. Por ejemplo, en los botaderos o en los establecimientos donde se depositan estos residuos, a veces hay plantas de valoración, que son lugares donde llega el producto y se puede preclasificar. Si tuviéramos más de esas plantas sería un trabajo mucho más fácil. Entonces, hay que hacer una inversión en infraestructura muy importante y para lograrlo tienes que hablar con gobiernos, autoridades, empresas, cadenas logísticas, recicladores. Tenemos como partner y proveedor principal de botellas a Owens-Illinois, una corporación global con la que creamos ecosistemas para traer la mayor cantidad de toneladas de cullet o botellas chancadas que luego entran al proceso productivo y nos dan botellas nuevas.
¿Por qué es importante para Backus incorporar dentro de la sostenibilidad una mirada social?
Ser sostenibles no solamente es ser consciente con el uso de los recursos, sino también serlo con el impacto que generamos en nuestras comunidades. Ahí es donde la parte social es un pilar fundamental de las iniciativas que buscamos. Empresas pequeñas están viendo una oportunidad en el mercado de economía circular, ya sea de botellas recicladas, de vidrio chancado o PET reciclado. Nosotros vemos en ellos una oportunidad y ellos, al mismo tiempo, tienen en nosotros una oportunidad para crecer. Ese componente social viene por default en los encadenamientos que queremos generar, pero buscamos que ese impacto sea mayor. Desde el 2022 a la fecha hemos logrado traer a nuestro sistema de cadena de suministro cerca de 80 mil toneladas de cullets y las hemos puesto en manos de grupos de personas que, a partir del tratamiento de ese material, generan recursos para ellos y sus familias.
¿Qué le falta al Perú para consolidar una economía circular?
Podemos resumirlo en dos: Uno es tomar conciencia del reciclado, porque es muy difícil armar una cadena logística que pueda barrer con ese mercado. Normalmente solemos ir a hubs, lugares donde están esos materiales, pero tener esa conciencia a nivel de familia y sociedad sería un mundo de oportunidades para nosotros. Lo otro es tener la infraestructura adecuada alrededor de estos hubs como almacenes o plantas de tratamiento. Pero necesitamos que el Estado priorice estas iniciativas y genere las condiciones necesarias. El Perú todavía tiene oportunidades para cerrar esta brecha.
