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Lo individual crea el trabajo colectivo

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sasa
Malena Martínez, Directora de MATER iniciativa

La experiencia de la gastronomía demuestra que el Perú puede alcanzar metas extraordinarias cuando trabaja unido. El reto ahora es trasladar ese espíritu de colaboración al desarrollo de todo el país.

 

El futuro del Perú es lo que los peruanos estemos dispuestos a hacer de forma individual y colectiva por el país. Puede ser un futuro brillante si trabajamos en conjunto, mientras lo hacemos de manera individual en busca de la excelencia, siendo impecables cada uno en su ámbito. Podría ser un futuro sorprendente porque considero que nuestro país tiene todavía mucho material, historia y talento para enriquecer al mundo. Así, no solo impresionamos por los recursos naturales sino también por nuestra capacidad creativa y de innovación. Puede ser un futuro que aporte al mundo desde los saberes que antiguamente nos hicieron tan grandes, traídos a la contemporaneidad de manera respetuosa, prudente y consciente.

Desde la cocina el camino es desarrollar circuitos que siento que incluyen diferentes conceptos, formas, formatos, rutas. Presentan lo robusta que es la propuesta integral. Es interesante cómo desde la cocina se ha demostrado que podemos abarcar mucho, con cada uno haciendo su parte y cumpliendo un rol dentro de una misma cadena, de un sistema, donde no necesariamente funciona que todos estén cantando la misma canción, sino que puede ser que haya diferentes melodías y que eso sea ya rico y abundante y exprese lo amplio, diverso y complejo que es nuestro país. Además, el camino de la cocina no solo tiene que ser de los restaurantes, sino también del turismo, de los mercados, de la producción; tantos actores que están involucrados, el camino de la pesca, el camino del agro. Tantos otros caminos.

Por otro lado, creo que no hay una sola respuesta para decir cómo nos podemos reconciliar. Pero es posible acercarnos desde el diálogo, desde reconocer que existen muchas similitudes entre los diferentes grupos y desde reconocer que podemos opinar diferente, pero podemos seguir sentándonos a la mesa y conversar. Creo que hay una alta demanda por escuchar al otro, por escuchar a grupos que de repente no piensan como uno. Esa receptividad nos va a poder capacitar más para desarrollarnos juntos, porque sin duda tenemos que pensar al Perú en conjunto, y sin duda tenemos que pensarlo desde muchos diferentes campos, porque Perú es también un país grande en complejidades, en problemáticas, pero no por eso imposible de reconciliar.

En ese sentido, yo creo que se logra crecer desde las capacidades, desde el talento, desde eso que ha hecho que los pueblos sean lo resistentes y resilientes que han conseguido ser a pesar de los desafíos y las dificultades que atraviesan. Creo que logramos crecer como país en la medida que podemos registrar e identificar todo eso que nos ha hecho ser grandes antes y que perfectamente nos podría hacer grandes ahora. Siento que hay mucho trabajo por desarrollar, con un registro que realmente se ajuste a la realidad de tantos diferentes pueblos y de una narrativa nueva por contar.

Debemos aprender que en comunidad es más fácil marchar juntos por un solo objetivo. En el caso de la gastronomía, el objetivo era sacar la cocina peruana adelante y el colectivo que se creó consiguió caminar, persiguiendo ese mismo objetivo y consiguió lo impensable: que el Perú resaltara en un mundo global, donde otras cocinas eran veneradas, y resaltara por su gastronomía, y la cocina peruana se volviera un motivo de orgullo para todos los peruanos, lo que ha sido un hito importantísimo. Ahora, lo que corresponde es continuar ese mismo espíritu, un espíritu de poder vencer adversidades y también identificar ese lugar donde perfectamente podemos abrirnos campo para resaltar y ser lo grandes que deberíamos ser.