volver a

Imagen
cementos yura

“Llegamos al mercado con un cemento accesible y fuerte, pero con  un factor clínker reducido”

Imagen
Pia Zevallos
ENTREVISTA 21

Entrevista a Pía Zevallos, Gerente de Sostenibilidad de la Unidad de Materiales para la Construcción del Grupo Gloria

 

Este año Cemento Yura cumple 60 años en el mercado. Su historia es una muestra clara del profundo compromiso con la región Arequipa, el sur del Perú y el país en general. Desde su origen, el objetivo fue contribuir a cerrar la enorme brecha de infraestructura que existe. Hoy, con la sostenibilidad como factor estratégico, el panorama de retos y oportunidades es enorme. Pía Zevallos, gerente de Sostenibilidad de la Unidad de Materiales para la Construcción del Grupo Gloria nos detalla el compromiso y las acciones realizadas por Yura para proteger el medioambiente.  

 

¿Cuál es ese compromiso de Yura con el medioambiente?

En Yura vamos bastante más allá del cumplimiento con la legislación ambiental. Nos enfocamos en el cemento, cuya elaboración contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero en el mundo, aproximadamente el 7% de las emisiones. La producción de clínker es lo que más contribuye a esta huella de carbono. Nosotros hemos avanzado en este tema y queremos poner en el mercado de la construcción alternativas con emisiones de carbono cada vez más bajas. Para ello, hemos implementado diversas medidas de reducción a lo largo de nuestra cadena de valor. Un ejemplo es Yura Max, nuestro cemento de uso común más utilizado, que cuenta con una Declaración Ambiental de Producto (DAP), la cual valida de manera científica y verificable su menor impacto ambiental.

 

¿Qué significa esto?

Que nosotros hemos medido y hemos validado por terceros que este cemento tiene atributos ambientales que se trasladan al consumo final. El cemento Yura Max tiene una huella de carbono que es 45% menor que un cemento tipo 1. Tiene además un componente de eficiencia energética que es 52% mejor que el cemento Portland, y tiene una eficiencia hídrica de 74% mayor que un tipo de cemento normal. Esto último es muy importante porque Yura se ubica en un lugar árido. En términos de los compromisos del sector, en el caso del indicador clave que es la cantidad de CO2 por cada tonelada de material cementicio, nosotros desde el año 2025 ya estamos en 457 toneladas cuando la meta a 2030 es de 520 toneladas. En términos del coprocesamiento, una de las acciones más efectivas después de la reducción del factor clínker, estamos en 9%, pero confiados en que vamos a llegar a la meta de 12% antes de 2030.

 

¿Y en el caso del factor clínker?  

La medida más eficaz para reducirla es tratar de reemplazar la mayor parte de clínker por otros materiales. Nosotros usamos la puzolana natural, la puzolana volcánica. A nivel de toda la planta de Yura hemos llegado a un 56% de factor clínker, pero si hablamos de Yura Max estamos hablando de un factor clínker inferior al 50%. Es un avance enorme.  

 

¿Cuál ha sido la estrategia de Yura para lograr lo avanzado?  

Cuando hablamos de reducir la huella de carbono, hablamos de diferentes palancas, pero la principal es la reducción progresiva del factor clínker. A través de un proceso de innovación en la planta y en el laboratorio llegamos al mercado con un cemento accesible y fuerte, pero con un factor clínker reducido. Yura Max tiene 48.7% de este factor. La segunda palanca es la sustitución del combustible fósil. El coprocesamiento nos permite reemplazarlo por combustibles derivados de residuos. Es decir, en una lógica de economía circular usamos residuos que ya no tienen uso en el mercado. Estamos hablando de aceites usados, de neumáticos fuera de uso, de combustibles derivados de residuos. Esto implica una gran inversión, pero nos permite reducir todas las emisiones directas que generamos al quemar combustible fósil. Además, hemos reemplazado un porcentaje alto, entre el 25% y 30%, de la electricidad que consumimos de la red por la planta fotovoltaica de autoconsumo. Esa inversión de más de US$23 millones nos permite generar resiliencia para el negocio y una reducción importante en la huella de carbono.

 

¿Se está trabajando en el ámbito de la compensación?

El 10% de la reducción de emisiones no necesariamente están en nuestro ámbito de acción, sino en nuestra cadena de valor y tienen que ver con el diseño y la construcción en sí misma, en cómo se utiliza ese material que nosotros producimos y si el mercado consume los productos con menor huella de carbono. Estamos trabajando también con las concreteras para que, así como nosotros reducimos el clínker, ellos reduzcan el cemento a través de una optimización de sus mezclas. Pero hay una parte que no va a ser posible reducir y es donde estamos estructurando un portafolio de soluciones basadas en la naturaleza para generar una captura natural. Lo que queremos hacer es generar proyectos no solo para capturar emisiones, sino para integrar otros beneficios como valor compartido, regulación hídrica, reforestación en cabeceras de cuenca.  

 

¿Cuál es el futuro del cemento?

El cemento va a seguir teniendo un rol muy importante en el desarrollo, especialmente en América Latina y en países como el Perú que tienen una brecha de infraestructura tan grande. La pregunta es, ¿con qué tipo de cemento cubrimos esa brecha? En Yura creemos que debe ser con un cemento accesible, de muy buena calidad y bajo en emisiones de carbono.

 

Imagen
Yura
Aviso.