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La guardiana de los postres de antaño

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Huarique La Flor de la Canela
LA FLOR DE LA CANELA

Av. Francisco Pizarro 100, Rímac.

Sabor ★★★     Experiencia ★★★     Autenticidad ★★★

 

LA FLOR DE LA CANELA

Ocurrió hace 30 años por un extraño complot entre el azar y la urgencia. Yovana Vega lidiaba con los turnos rotativos de su trabajo como enfermera, que no le permitían ver a su entonces pequeño hijo. Trabajaba casi sin tregua, pero la retribución tampoco era suficiente. La oportunidad no se le presentó desde el amparo de su profesión, sino una tarde en el apurado retorno a casa por el emblemático jirón Trujillo. Al lado de la iglesia San Lázaro vio que un ruinoso local —años antes una elegante cafetería— estaba en alquiler. Tenía en las manos el arte para la cocina y los dulces, lo cual había aprendido desde el colegio. Y decidió apostar.

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REVALORACIÓN. A través de las manos de Yovana Vega, los dulces peruanos más representativos se resisten al olvido. Tradición para el deleite.

Durante seis años se enfocó en la venta de comida. La demanda, sin embargo, siempre fue baja. A punto de la quiebra, Yovana reencaminó el rubro únicamente a la preparación de postres de vieja estirpe. No había reparado en que su local era el escenario propicio: un rincón estratégico en el Rímac, cercano al viejo puente, el río y la alameda. La Flor de la Canela calzó como el rótulo exacto para un bastión que pronto afianzó la vigencia del sanguito, el ranfañote, la mazamorra morada, el champú y el arroz zambito.

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Combinado. Yovana reencaminó el rubro únicamente a la preparación de postres de vieja estirpe.

“Estudié, busqué en libros antiguos, investigué mucho hasta llegar a las recetas originales”, cuenta Yovana.

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Tenía en las manos el arte para la cocina y los dulces, lo cual había aprendido desde el colegio. Y decidió apostar.

En la excelsa diversidad de su repostería destella el suspiro a la limeña. Este clásico es elaborado aquí con toques de vino borgoña, que le otorgan una tonalidad lila a la corona de merengue y un dulzor que acompasa sutilmente con el de la crema de fondo. Además, la caspiroleta, ponche de antiguo uso contra los males respiratorios, sitúa a este como un huarique de excepción. En las ferias de su natal Cutervo, Cajamarca, Yovana lo tomaba de pequeña. Ahora, el vigoroso ensamble de leche, claras de huevo batidas y pisco es una de las especialidades que más despacha. 

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Tradición.  En su repostería destella el suspiro a la limeña.

Con cada receta, ella rescata y custodia un glorioso tesoro inmemorial.

 

Atención: de lunes a sábado de 9 a.m. a 11 p.m. Domingos de 9 a.m. a 9 p.m. 

Valor diferencial: postres hechos con insumos de calidad, atención muy amable y diligente. El local también ofrece menú. Suspiro a la limeña y ranfañote: S/6. Caspiroleta: S/7. 

Otros platos recomendados: Mazamorra morada, mazamorra cochina, champú, arroz zambito, leche asada. 

Pedidos y reservas: 984317154 (por WhatsApp) 

Formas de pago: efectivo, tarjeta, Yape, Plin. 

Redes 

Ig: @dulcerialaflordelacanela 

TikTok: @dulcerialaflordelacanela 

Fb: Dulcería La Flor de la Canela