La gloria de un lomo saltado monumental
Calle Los Mirtos 341, Lince.
Sabor ★★★ Experiencia ★★★ Autenticidad ★★★
AJÍ Y ROCOTO
Solo han pasado nueve minutos desde que Antonio Rodríguez descolgó de un extremo la cadena de plástico. Las 16 mesas se llenaron sin pausa y el aroma del saltado ya gobierna el ambiente. Dentro de la cocina, la carne, cebolla, tomate y ají amarillo aguardan en porciones iguales el golpe del fuego. Hay un ritmo de vértigo, pero ordenado y en línea: un cocinero al wok para el lomo, otro que fríe las papas, y uno más que monta el arroz y sirve. Cada pedido puede estar listo en un minuto. En Ají y Rocoto la prontitud es tan importante como la abundancia de cada plato. Es el secreto de este huarique que ha hecho del lomo saltado un dogma de fe.

Ají y Rocoto funciona desde 2012, pero sus orígenes son todavía más antiguos y lejanos. De muy joven Antonio se fue a Niigata, Japón, y allá conoció a Jeri Campos, peruana que había llegado al país asiático desde niña. Ambos tienen sangre japonesa por el lado de sus madres. Ella se apellida Makabe; y él, Tamamoto. Fueron pareja, se casaron y tuvieron tres hijas. Un restaurante donde según el día ofrecían pollo a la brasa, cebiche o comida criolla era su sustento. Jeri, morena de ojos rasgados y sazón cañetana por su familia paterna, estaba al frente de las ollas. Antonio empezaba a afinar el pulso con los saltados. El destino viró tras el terremoto que azotó Japón en marzo de 2011. “Nuestras familias nos obligaron a volver. Y aquí empezamos de cero”, recuerdan.

La angustia de no estabilizarse los empujó a retomar la cocina y especializarse en el lomo saltado. El rumbo fue a prueba y error. Definieron cómo seleccionar los ingredientes, probaron varios tipos de sartén, perfeccionaron su técnica. El resultado es una sabrosa comunión entre lo ahumado y jugoso de la carne, el punto crocante de las cebollas y la textura firme de los tomates. Los platos donde se despacha parecen fuentes, piezas traídas de Japón que son otra estampa del lugar. La casa atiende hasta 400 personas al día. Afuera siempre hay alguien esperando entrar.

Atención: de lunes a viernes de 12 p.m. a 4 p.m. y sábados hasta las 5 p.m.
Valor diferencial: preparación tradicional, con ingredientes básicos. Platos con generosos trozos de carne y papas que pueden ser para dos personas.
Lomo saltado: S/38. Menú: S/17. Otros platos recomendados: pollo saltado, milanesa de pollo, bistec apanado y a lo pobre.
No hay reservas ni pedidos por adelantado: todo por orden de llegada.
Formas de pago: efectivo, Yape, Plin y transferencias (no tarjeta).
Redes:
Ig: @ajiyrocotorest
Fb: Ají y Rocoto
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