La arquitectura del futuro: inteligente, sostenible e inclusiva
Con el sector construcción responsable de alrededor del 39% de las emisiones globales de CO2 y más de 400 millones de hogares inteligentes, el cambio de paradigma ya está en marcha: materiales con trazabilidad, tecnología inmersiva, accesibilidad universal y bienestar sensorial redefinen cómo habitamos los espacios.
A propósito de CASACOR 2026, las principales tendencias en arquitectura y diseño convergen en una nueva narrativa del habitar, donde la sostenibilidad, la automatización y el bienestar integral dejan de ser conceptos aislados para integrarse de forma orgánica en las construcciones contemporáneas que impulsan el desarrollo de materiales de bajo impacto, trazables y cada vez más duraderos.
A la par, la revolución tecnológica redefine la experiencia doméstica: más de 400 millones de viviendas inteligentes en el mundo ya incorporan sistemas capaces de optimizar energía, agua y confort en tiempo real. Este escenario se complementa con un enfoque inclusivo —clave en ciudades donde la accesibilidad sigue siendo un desafío estructural— y con el auge del diseño wellness o arquitectura del bienestar, que transforma los espacios en refugios de equilibrio físico y emocional.
La nueva arquitectura invisible
Los materiales ya no solo decoran, en la actualidad reducen emisiones, prolongan la vida útil de los espacios y conectan con la naturaleza en una industria responsable de casi el 39% del CO2 global. La innovación en materiales está transformando silenciosamente la arquitectura contemporánea. Si antes la elección respondía a criterios estéticos o de costo, hoy la trazabilidad, la huella de carbono y el impacto ambiental definen el valor real de una superficie.
En ese contexto, emergen soluciones como las piedras ultracompactas, los paneles reciclados o las maderas certificadas provenientes de bosques gestionados sosteniblemente. Estas últimas destacan por su capacidad de actuar como sumideros de carbono y mejorar el aislamiento térmico, reduciendo el consumo energético en la edificación.
La trazabilidad —impulsada por certificaciones como LEED o BREEAM— ya no es un valor agregado, sino un requisito. Permite conocer el ciclo de vida completo del material, desde su extracción hasta su reutilización, en línea con una economía circular que va ganando terreno. A ello se suman avances como biohormigones autorreparables, fibras naturales o recubrimientos hidrofóbicos que extienden la durabilidad. El resultado es una arquitectura donde la sostenibilidad se vuelve “invisible”, pero está integrada en la materia misma que define el futuro del diseño.
Tecnología inmersiva
La vivienda dejó de ser un escenario pasivo para convertirse en un ecosistema inteligente. La expansión de la domótica —control automatizado de viviendas y edificios— es contundente: existen más de 400 millones de hogares inteligentes en el mundo, con una penetración en constante crecimiento.
El salto cualitativo está en la integración de inteligencia artificial. Sistemas de iluminación circadiana ajustan la intensidad y el color según la hora del día, favoreciendo el descanso y la productividad, mientras que termostatos inteligentes pueden reducir hasta un 20% el consumo energético mediante aprendizaje automático.
En paralelo, la eficiencia hídrica gana protagonismo: griferías de alta flexibilidad optimizan el caudal sin perder confort, mientras que electrodomésticos inteligentes ajustan automáticamente el uso de agua y energía según la carga.
Camas inteligentes, sensores ambientales y sistemas integrados permiten alcanzar un confort térmico, acústico y emocional sin alterar la estética.

El diseño universal
La accesibilidad se está convirtiendo en un eje central del diseño arquitectónico. La urgencia es evidente, millones de personas dependen de asistencia para movilizarse en su propio hogar.
Este escenario impulsa el concepto de diseño universal, que busca entornos funcionales para todas las personas, independientemente de su edad o condición. La tendencia incluye desde pisos tecnológicos antideslizantes hasta cerramientos ergonómicos de fácil apertura o sistemas modulares que flexibilizan los espacios.
La arquitectura contemporánea incorpora soluciones que eliminan barreras físicas y cognitivas: recorridos fluidos, señalización intuitiva y materiales que mejoran la percepción sensorial. Además, el diseño modular permite adaptar los ambientes con rapidez, habilitando autonomía sin necesidad de reformas invasivas.
El resultado es una arquitectura más generosa, donde inclusión y funcionalidad se integran desde el inicio del proyecto.
Menos estímulos, más bienestar
El concepto de bienestar también redefine el diseño doméstico. En los últimos años, el hogar se consolida como un refugio multisensorial, donde cada elemento busca reducir el estrés y potenciar el equilibrio mental.
Una de las claves es la “desaparición” de lo funcional: cocinas ocultas tras paneles, electrodomésticos integrados y soluciones de almacenamiento invisibles que eliminan la saturación visual. Esta estética minimalista no es solo una tendencia, sino una estrategia para mejorar la experiencia emocional del espacio.
El auge del diseño biofílico refuerza esta idea: materiales naturales, iluminación orgánica y presencia de vegetación contribuyen a reducir el estrés y mejorar la concentración.
Además, la tecnología se alinea con este enfoque: sistemas de purificación de aire, iluminación circadiana y control ambiental inteligente convierten las viviendas en entornos activos de bienestar.
La funcionalidad doméstica ya no se opone al confort sensorial. Por el contrario, ambos convergen para transformar espacios cotidianos en experiencias de calma, introspección y salud integral.
Fabián Agudelo, gerente de Industrialización de Unacem: "El concreto es totalmente amigable desde el punto de vista arquitectónico y de diseño funcional"

Una de las propuestas de Casacor 2026 es Casa Unacem, iniciativa que busca mostrar que la arquitectura y el concreto lejos de ser conceptos opuestos van de la mano. “El esfuerzo que hicimos es dar a conocer al concreto en su estado más puro. A eso le sumamos la prefabricación o la industrialización”, sostiene Fabián Agudelo, gerente de Industrialización de Unacem. Con él charlamos sobre esta tendencia mundial a la que Perú se está sumando.
¿De qué manera la industrialización puede llevarnos a tener más viviendas?
La industrialización lo que permite es generar elementos independientes, modelos o módulos tipo Lego, que al combinarse generan un espacio como el de Casa Unacem. Cuando tú industrializas, estandarizas, y eso permite tener espacios repetitivos que te permiten ser eficiente en tu proceso operativo y de montaje. Con un sistema como este ya no construyes la casa en dos o tres meses, sino que montas la estructura en siete días, más dos o tres semanas de acabado. Entonces, en un mes tienes tu casa lista. Así es como la industrialización se va a apoderar del mercado. Además, se tiene un elemento cuya calidad está garantizada, tiene gente especializada desarrollándolo, certificaciones y cumple con las normas. Ese es un tema fundamental que no necesariamente se da en la construcción tradicional. En la vivienda social el maestro de obra tiene un desarrollo empírico, que puede ser bueno o malo. En cambio, estas viviendas tienen un cálculo estructural garantizado que da como resultado un producto que cumple normas sismorresistentes, es versátil y funcional.
¿Cómo contribuyen las viviendas prefabricadas a minimizar los problemas que existen en la construcción?
El gran reto es cómo lograr un sistema que soporte la demanda de vivienda en el Perú, que es de 150 mil por año. Y el mercado, en cualquiera de sus soluciones combinadas, no está generando más de 50 mil. Esa brecha termina siendo resuelta de manera informal o en la autoconstrucción. Nosotros buscamos reducir esas 100 mil gracias a un proceso industrial. Nuestra idea es hacer entre 5 mil a 10 mil casas por año en un mediano plazo. Eso nos permitirá aportar y generar un gran cambio. Si no se toman decisiones ahora y no se hacen apuestas por cambiar y atacar esa brecha, el tema será cada vez peor.
¿Qué barreras hay que derribar para contribuir con la masificación de viviendas de calidad?
Esto es un ecosistema: están el gobierno, las universidades y el sector privado. Si no hay articulación entre estos tres actores, el tema no va a avanzar. Aquí el gobierno es un factor clave. La universidad y la academia deben formar profesionales con una visión de industrialización, porque la construcción viene evolucionando hacia procesos cada vez más tecnificados. Hay que hablar de robotización, industrialización, instalaciones y de formar especialistas en montaje con conocimientos específicos. Si la universidad no acompaña esta transformación, la brecha seguirá aumentando. Si tenemos un gobierno y una academia que apuesten por el cambio, el sector privado podrá responder a esa demanda.
¿Cuáles son los estándares de Unacem?
Como organización y desde el Grupo Unacem buscamos un objetivo claro que es la sostenibilidad. Y esa sostenibilidad implica muchos temas. Uno de ellos es lograr industrializar procesos y controlar tu producto. Usamos insumos de primera calidad donde la huella de carbono es controlada y reducida a corto, mediano y largo plazo. Ese es un aporte a la sociedad, a la sostenibilidad y al cambio que se quiere en el proceso de desarrollo de construcción en el Perú.
¿Qué mensaje quieren transmitir desde Casacor?
Son dos mensajes principales. Uno, que el concreto es totalmente amigable desde el punto de vista arquitectónico y de diseño funcional. Para nosotros es un gran primer esfuerzo porque somos productores de cemento y creemos que el producto se puede usar con facilidad. No le tengamos miedo al concreto como elemento de acabado final. Lo segundo, queremos mostrar que el desarrollo de la vivienda prefabricada es real. Es una apuesta de cambio de mentalidad para el uso de un elemento que es completamente técnico, estructuralmente adecuado y funcional. Además, lo podremos replicar de manera repetitiva, desarrollada y sostenible. No queremos que Casa Unacem en Casacor sea nuestro mayor esfuerzo sino el primer paso, porque el gran objetivo final es lograr masificar la vivienda industrial en el Perú.
¿Estamos hablando de una vivienda segura, accesible, sostenible y eficiente?
Como producto de mercado debe tener un costo competitivo en el precio de venta final al usuario. Más allá del discurso de la sostenibilidad, del ahorro de tiempos, de la calidad, buscamos un precio accesible dentro del marco de Techo Propio o Mi Vivienda. Y la solución que hemos desarrollado cumple con ese objetivo. En esta doble vía, vivienda de segundo uso o vivienda social, no se sacrifica calidad o acabado. En ambos casos el producto final cumple con los requisitos del sector, precios, calidad y funcionalidad. Al ser un elemento tipo Lego se puede tener distintas combinaciones y tener casas de 180 m², 160 m², ahí más bien la imaginación es la restricción. Puede soportar un segundo nivel. Sabemos que los peruanos quieren un primer piso para su familia, luego un segundo piso para sus hijos y después otros pisos más para alquilar y tener ingresos adicionales.
Casa UNACEM: cuando el concreto imagina la vivienda del futuro
Grupo Unacem presenta en Casacor 2026 una propuesta que reinterpreta el potencial del concreto a través de una arquitectura contemporánea, eficiente y adaptable.
La forma en que construimos está cambiando. La necesidad de desarrollar viviendas más eficientes, sostenibles y adaptables a los desafíos actuales ha impulsado nuevas soluciones constructivas que combinan tecnología, diseño e innovación. En ese escenario, el concreto está adquiriendo un nuevo protagonismo.
Con esa visión, Unacem y Unicon —ambas empresas de Grupo Unacem— participan en Casacor Perú 2026 con una de las propuestas arquitectónicas más ambiciosas de esta edición: Casa Unacem, una vivienda prefabricada de concreto que demuestra cómo la industrialización puede transformar la manera de construir y ampliar las posibilidades de la arquitectura contemporánea.
Ubicada en uno de los espacios más representativos de la muestra, la propuesta ocupa un terreno de 400 m² y cuenta con 190 m² construidos. Más que una casa, se trata de una experiencia que invita a repensar el rol del concreto en la vivienda contemporánea y a descubrir cómo este material puede combinar eficiencia, diseño, confort y sostenibilidad.
La propuesta ha sido desarrollada junto al estudio Metrópolis, liderado por el arquitecto José Orrego Herrera, con la participación de la arquitecta Katty Rondón en el diseño interior y del equipo de industrialización de Unacem. Bajo el concepto “Eternidad Consciente”, la casa busca mostrar al concreto no solo como un material estructural, sino como un elemento capaz de expresar permanencia, bienestar y conexión con el entorno.

Arquitectónicamente, la vivienda adopta una estética brutalista contemporánea. El concreto expuesto se convierte en protagonista a través de volúmenes sólidos, líneas limpias y una cuidada interacción con la luz natural. Madera, piedra, vidrio y acero complementan la propuesta, generando espacios cálidos y sofisticados que rompen con los estereotipos tradicionales asociados a este material.
Pero el verdadero diferencial de Casa Unacem está en su sistema constructivo. La vivienda ha sido concebida prácticamente en su totalidad con elementos prefabricados de concreto, incorporando muros, losas, prelosas pretensadas, losas alveolares y entrepisos industrializados. Gracias a ello, el montaje de la estructura puede realizarse en aproximadamente siete semanas, reduciendo significativamente los tiempos de ejecución frente a los métodos convencionales.
Esta apuesta permite mejorar la eficiencia constructiva, optimizar recursos y asegurar un mayor control técnico durante la ejecución de los proyectos. Al mismo tiempo, demuestra que la industrialización no limita la creatividad arquitectónica, sino que abre nuevas oportunidades para desarrollar espacios flexibles, funcionales y de alto valor estético.
La propuesta también pone sobre la mesa una discusión relevante para el país: el potencial del concreto prefabricado para contribuir al cierre de la brecha habitacional. Los sistemas industrializados pueden adaptarse a diferentes configuraciones y escalas, desde viviendas unifamiliares hasta proyectos de mayor envergadura, ofreciendo soluciones seguras, eficientes y replicables.
“Con Casa Unacem queremos demostrar que el concreto prefabricado no solo puede transformar la manera en que construimos, sino también ampliar la forma en que imaginamos la vivienda del futuro. Esta propuesta reúne diseño, eficiencia, innovación y propósito, y refleja nuestra visión de impulsar soluciones constructivas capaces de responder a los grandes desafíos del país”, señala Fabián Agudelo, gerente de Industrialización & Especificación Técnica de Unacem.
Casa Unacem representa así una evolución en la manera de entender el concreto: un material capaz de combinar desempeño técnico, innovación, sostenibilidad y expresión arquitectónica. Una propuesta que no solo busca inspirar a quienes visiten Casacor, sino también abrir la conversación sobre cómo podrían construirse las viviendas del futuro en el Perú.

