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Unidas

“Con UNIDAS ayudamos a lograr la independencia económica que toda mujer necesita”

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Kelly Acuña Núñez

Kelly Acuña Núñez, presidenta ejecutiva de la Universidad César Vallejo (UCV)


Hace 19 años empezó a gestarse una ambiciosa iniciativa que tiene como meta lograr la independencia económica de miles de mujeres peruanas a través de sus emprendimientos. UNIDAS, el programa insignia de la Universidad César Vallejo (UCV), es el fruto de este esfuerzo, y como parte del programa se ha ideado la organización del evento denominado red.volución.

Kelly Acuña, presidenta ejecutiva de esta casa de estudios, impulsa el proyecto que ya ha capacitado a mujeres de nueve ciudades y que hoy quiere contar sus historias de lucha ante la adversidad.

¿Qué es red.volución y por qué se lanza ahora?

Red.volución es una serie de eventos que traen a las emprendedoras que formamos en el programa UNIDAS. Es un espacio en donde ellas pueden contar sus historias, mostrar su esfuerzo y conectar con más mujeres para convertirse en sus mentoras. Buscamos darles la oportunidad de ser escuchadas y de ser contenidas. La Universidad César Vallejo viene transformando vidas, no solo capacitándolas. Porque a través de este programa, que ya tiene 19 años, las formamos primero en el autoconocimiento y autoestima. Luego, como líderes, porque ellas quieren impactar en sus comunidades. Y, finalmente, buscamos que aprendan cómo emprender, armar presupuestos, saber de tecnología. Con todas estas capacitaciones, muchas logran tener un emprendimiento y una fuente de ingreso para sus hijos.

 

¿Cómo se lleva a cabo este acompañamiento?

Son nueve meses de capacitación en tres módulos. Vienen los fines de semana, sábados y domingos. A veces recibimos muchos niños porque las mujeres no tienen con quién dejarlos; por eso hemos acondicionado una guardería. Entonces, las capacitamos y apoyamos en su camino hacia el aprendizaje. Terminan graduadas y tienen la experiencia de vestir una toga y una medalla. En nueve meses mejoran su autoestima, se convierten en líderes y luego nos traen a más mujeres. Ellas son la primera red que hemos construido. Han pasado por aquí 15 mil mujeres; es un compromiso muy grande porque significa que estamos visibilizando miles de historias que no han podido ser contadas.

 

¿Cómo han medido el impacto de UNIDAS? ¿A cuántas regiones han llegado?

Hemos llegado a todas las ciudades donde se ubican nuestros 12 campus. Estamos en Piura, Chiclayo, Chepén, Trujillo, Chimbote, Huaraz, Moyobamba, Tarapoto y en los cuatro campus de Lima. UNIDAS no es solo para los padres de nuestros alumnos. Hay muchas madres que vienen de la escuela de padres que tenemos, pero también hay madres de la comunidad que nos circunda, a quienes una amiga les contó lo que hacemos. Nuestra universidad no le cierra la puerta a nadie; no les decimos: “Primero págame y luego te capacito”. Este es un programa totalmente gratuito hacia y para la comunidad. Hemos impactado en miles de mujeres de nuestras zonas de influencia. Esa es la mayor muestra de que buscamos transformar la sociedad a través de la educación desde hace muchos años.

 

¿Cuál es el impacto de las capacitaciones en la vida diaria de estas mujeres?

Al saber emprender, pueden generar sus propios ingresos. Muchas de ellas siempre han sido sostenidas por el esposo, pero si él se va o ya no puede hacerlo, ¿cómo podrían seguir adelante? Con UNIDAS ayudamos a lograr la independencia económica que toda mujer necesita. Esa certeza de saberse capaces es lo más grandioso que le hemos brindado.

 

¿Por qué deciden apostar por el liderazgo femenino?

Soy presidenta ejecutiva desde hace pocos meses. Me designaron gracias a la confianza que me dio mi padre. Estoy buscando una gestión inclusiva. Si bien es cierto, las altas autoridades de esta universidad son mujeres, soy consciente de que la brecha entre la mujer y el hombre todavía es grande. Lo viví en carne propia porque yo empecé trabajando en esta universidad en el área de logística y eso me permitió conocer distintas áreas. Estamos aquí para hacer camino a más mujeres talentosas que necesitan tener oportunidades.

 

Las historias de estas emprendedoras resumen el impacto del programa.

Katy es una madre del campus Ate que afrontó violencia por parte de su pareja. Él le hizo creer que ella no valía lo suficiente. Un día la abandonó, la dejó con cuatro hijos y una universidad por pagar. Su hija estudiaba Ciencias de la Comunicación y, al ver que su madre estaba muy mal, quiso dejar la universidad. Le contó que teníamos una escuela para padres con psicólogos y Katy vino, nos buscó y encontró el programa UCV Empodera. Allí volvió a quererse a sí misma, porque su autoestima la rompieron en mil pedazos. Hoy me siento orgullosa de ver cómo ha crecido. Su emprendimiento se llama Sueños con Katy y hace aretes maravillosos. Otro caso, en Moyobamba, es el de una mujer que trabajaba en limpieza para un hospital. En pandemia la despidieron, pero se topó con nuestra Casa del Emprendedor, donde cualquier persona puede ir y capacitarse de manera gratuita. Aprendió a tejer y hoy vive de su emprendimiento.