El recorrido está dividido en tres partes, a las que tienes que ir preparado física y mentalmente, pues vas a caminar un poco, pero cada experiencia lo vale. Todo está bien señalizado, los guías son muy atentos y no te dejarán solo. Además, por el tema de la pandemia, han habilitado puntos de desinfección a lo largo de todo el recorrido, y un centro de lavado de manos. Hay, además, un estacionamiento para bicicletas, ambientes de espera muy amplios, una pequeña cafetería y la boletería acepta el pago en efectivo o con tarjeta.