Claro, es la hipótesis más fantástica que se haya podido aplicar la superposición cuántica. Pero al fin de cuentas, son fantasías, superhéroes; nada es real. Si los propios científicos no se preocupan demasiado, nosotros menos. Es ficción y, como tal, lo mejor es disfrutarlo y poder jugar con el concepto en el mundo de la imaginación.