De acuerdo a la clown y directora de teatro, lograr ese control implica hacernos responsables de nuestras vidas y no depender de lo que diga o haga el resto. “A veces pareciera que es más fácil dejar que otros decidan por nosotras. De niños lo hacen nuestros padres, luego será el esposo, el jefe o los hijos. Eso debe cambiar. Las mujeres tenemos que atrevernos a ser dueñas de nuestra propia felicidad, debemos hacernos responsables de lo que queremos. Si no trabajamos por nuestros sueños, nadie lo hará por nosotras”, explica.