“Actuamos como si (la felicidad) fuera un destino al que llegaremos si marcamos las casillas adecuadas, pero los datos demuestran muy claramente que eso no es cierto. Y eso es bueno, porque la satisfacción ya no es algo inalcanzable, sino eminentemente alcanzable para todos”, señaló Waldinger, quien es uno de los autores del estudio, al diario británico ‘Telegraph’.