“En las últimas décadas han llegado miles de colonos, principalmente del Ande, atraídos por la fiebre del oro. En la actualidad, hay cerca de 50.000 mineros que habitan los principales centros poblados y campamentos mineros dispersos por la región. Hoy, la principal actividad económica es la extracción del oro y apenas el 10% de esta actividad se hace de manera legal. Junto a la minería se desarrollan delitos conexos como el sicariato y la trata de personas. Estas actividades ilegales mueven mucho dinero y también muchos secretos. Sentimos que nuestra mejor contribución es poder generar un debate a nivel nacional y dentro de las comunidades, que plantee la situación de los pueblos nativos amazónicos y que les permita libremente decidir su futuro en el marco del extractivismo dominante que pone en riesgo su territorio y su existencia”, destacan los directores.