Pero Hae Sung es más complejo de lo que aparenta. El personaje, en sí, nunca llega a aportar, pero lo que importante de él es su figura en la trama. No es solo el novio perdido. La serenidad y silencio de Hae Sung representan las posibilidades de Nora, ese adictivo “quizá” que siempre asusta a todos nosotros. Si me hubiera quedado en otra ciudad, si hubiera estudiado esta carrera, si me hubiera casado con estas personas. Hae Sung es Corea, lo que Nora confirma en una escena. Serio, confiable y tradicional. Hay cierta melancolía cuando piensa en él, pero ella misma llega a dudarlo al pasar más tiempo. Nora nunca llegó a encajar con el enfoque tradicional de su sociedad de nacimiento, ella tenía ambiciones y sentía que su país no le ofrecía cómo resolverlas. Y Nora se quiere a sí misma y sus proyectos como para dejarlos atrás.