“Mi identidad es amazónica. Que yo tengo una influencia directa por mi mamá y por mi abuela, que también es loretana, ha marcado en mí una fascinación por las historias de la selva que son historias que, coincidentemente con mis películas, tienen dos vertientes, una de los mitos, las leyendas y el miedo, los ‘chullachaqui’. Las historias fantásticas que me han contado de niño. Por otro lado, la vertiente marcada por las historias que me contaba mi abuela, que ha sido una profesora rural, que llevaba clases al interior de la selva y volvía muy molesta por todas las injusticias que veía. Me contaba historias de abusos de explotación en las comunidades amazónicas, de postergación, de lesa humanidad, de explotación de recursos... Entonces, mis películas han ido por esos dos caminos.