En El conde vemos una versión alternativa de la historia, en donde a la figura de Augusto Pinochet (Jaime Vadell) se le ha retratado como un vampiro decrépito. Habiendo existido desde los tiempos de la Revolución francesa, ha viajado por todo el mundo, espantado por las imágenes de las que fue testigo en la revolución. Tras fingir su muerte, ahora vive apartado del mundo, en una pequeña cabaña, junto a su mujer, Lucía (Gloria Münchmeyer), su leal mayordomo Forydor (Alfredo Castro) y sus hijos, quienes esperan que fallezca para obtener sus millones. Pinochet está cansado y desea acabar con su vida. Lo que no contaría es que Carmen (Paula Luchsinger), una monja exorcista disfrazada como contadora, ha entrado en su casa para intentar deshacerse de él.