Asimismo, la película juega con la idea del aislamiento; por ejemplo, cuando a la madre le cuesta hablar el idioma local o el hecho de que su hijo sea ligeramente ciego. Ahí hay una falta de comunicación no solo entre la familia, sino entre los hechos. Con la falta de claridad es más complicado llegar a una conclusión satisfactoria acerca de la muerte durante el proceso judicial. ¿Cómo pueden asegurar que fue un accidente, un asesinato o un suicidio si los hechos se contradicen entre sí? La directora, Justine Triet, quiso jugar con la idea de que los medios y los agentes ajenos aportan bastante a temas como crímenes y disputas familiares.