La nave volvió a despegar y, con ella, también regresaron los recuerdos de toda una generación. Xuxa Meneghel inició la noche del sábado 25 de julio su gira “O Último Voo da Nave” ante cerca de 50 mil personas congregadas en el estadio Allianz Parque de São Paulo, Brasil, en una jornada donde la música y la nostalgia consiguieron borrar por algunas horas el paso del tiempo.
La esperada aparición de la artista estuvo marcada por una escena que muchos seguidores habían soñado con volver a ver. Una enorme nave rosada descendió desde lo alto del estadio y avanzó sobre el público, mientras las luces, las pantallas gigantes y los efectos especiales transformaban el recinto en el universo fantástico que Xuxa popularizó desde la televisión.
Vestida con un traje plateado, la cantante comenzó el concierto interpretando “Doce Mel” y “Xuxalelê”. Los primeros acordes provocaron una ovación inmediata y miles de asistentes acompañaron las canciones que habían aprendido durante su infancia, esta vez con la emoción de quienes regresaban a un lugar que creían perdido.
Durante aproximadamente dos horas, Xuxa recorrió las principales etapas de su carrera. El espectáculo fue dividido en seis segmentos inspirados en programas y producciones como “Xou da Xuxa”, “Xuxa Park”, “Planeta Xuxa”, “Lua de Cristal” y “Xuxa Só Para Baixinhos”, reuniendo más de 30 canciones.
Temas como “Abecedário da Xuxa”, “Dança da Xuxa” y “Tô de Bem com a Vida” pusieron a bailar al estadio. En las tribunas se observaban coronas, botas blancas, chaquetas brillantes y otros elementos inspirados en la estética que convirtió a la artista brasileña en uno de los mayores íconos infantiles de América Latina.
Uno de los momentos más celebrados ocurrió con la llegada de las Paquitas, las recordadas asistentes que formaron parte fundamental de sus programas. Cuatro seguidores también fueron invitados a subir al escenario y recibieron simbólicamente el título de Paquitas y Paquitos por una noche, despertando aplausos y lágrimas entre el público.
El concierto tuvo también espacio para los mensajes sociales. Xuxa se manifestó contra el racismo, la homofobia, el sexismo y la violencia, además de pedir mayor respeto por la naturaleza. De esta forma, su espectáculo mantuvo la fantasía de su universo infantil, pero incorporó reflexiones dirigidas al público adulto que creció junto a ella.
La emoción alcanzó uno de sus puntos más altos con “Lua de Cristal” e “Ilariê”. Miles de voces acompañaron a la cantante mientras la nave volvía a elevarse sobre el recinto, cerrando una noche que combinó coreografías, personajes conocidos y recuerdos compartidos por familias enteras.
Por una noche, aquellas personas que crecieron frente al televisor pudieron reencontrarse con sus sueños y sentirse nuevamente parte del mundo de 'La Reina de los Bajitos'.
En el Perú, el regreso de Xuxa despierta una nostalgia particular. Sus programas fueron transmitidos durante años en la televisión nacional y llevaron música, juegos y alegría a miles de niños que crecieron en una época marcada por la violencia terrorista y las dificultades económicas. Sus canciones en español se escuchaban en fiestas infantiles, colegios y hogares de todo el país.